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La infertilidad conyugal. Una nueva realidad

Vivimos en una sociedad en plena mutación de valores y de hábitos. Actualmente el matrimonio y la gestación de un hijo pasan a ser cosas que pueden ser pensadas separadamente, denunciando un nuevo orden social y moral en que los valores son cuestionados todo el tiempo y se han vuelto más flexibles.

La mujer originalmente educada para casarse y constituir familia como prioridad, ha incluido en su vida otros objetivos, ampliando sus horizontes. El éxito profesional y la independencia económica ya no son atributos, o necesidades, apenas masculinas. Añadida a esos cambios sociales, la madurez, un importante atributo de la evolución emocional, estimula que los matrimonios, o las propuestas de uniones estables, sean cada vez más objeto de planificación, y consecuentemente, realizados más tarde.

Pensar más acerca de los propios intereses y objetivos ha convertido la gravidez en un acto más cuidadoso, asumiendo claramente un carácter de opción, ahora ya no tan sólo para el hombre, sino también para la mujer.

Como todo lo que podemos elegir, la decisión de tener o no un hijo, se convierte en uno más, entre tantos otros objetivos a ser alcanzados, y su prioridad depende de las características personales de cada hombre y de cada mujer. Ésta, redimensionada en su papel social, revisa sus necesidades y posibilidades, postergando esta opción.

La cuestión subliminal es que hemos sido educados para ser fértiles. Nuestra sociedad no está preparada para la posibilidad de infertilidad, simplemente porque la idea era improbable para uniones de jóvenes parejas. Por lo tanto, en este panorama, la infertilidad surge para muchos como una sorpresa, una pesadilla nunca antes imaginada.

Al pasar la edad biológicamente más fértil, las posibilidades naturalmente disminuyen y las oportunidades son menores cada año. Se añaden a estas dificultades los problemas de infertilidad, que pueden variar mucho entre hombres y mujeres.

Nos deparamos con una nueva realidad y nuevas frustraciones.

Los tratamientos para la infertilidad son muchos hoy día, y se relacionan con la medicación diaria específica, control riguroso del ciclo menstrual y acompañamiento médico, entre otros. Se trata de un proceso muy costoso, no sólo económicamente hablando, sino que también lo es emocionalmente.

El aspecto emocional se relaciona con altibajos protagonizados por un balancín de esperanzas y frustraciones. La espera, la duda y el miedo que asolan durante la incertidumbre del resultado y las fantasías que aparecen, hacen que el proceso sea más penoso. Un huracán de cuestionamientos surge en medio de la angustia de una nueva decepción. Muchas veces la relación conyugal se resquebraja, causando altercados y separaciones. Hay parejas que no consiguen superar las acusaciones mutuas de todo tipo que surgen, principalmente cuando se hacen de manera velada.

Entonces ¿cómo lidiar con todo esto?

Sobre todo es esencial que por ambas partes exista un deseo muy fuerte de generar un hijo, y que sea una opción clara y consciente. Es importante informarse acerca del proceso y de las propias posibilidades y oportunidades de éxito.

Es fundamental que la pareja esté asesorada por un médico especialista en el tratamiento de la infertilidad y por un psicólogo especialista en el tratamiento de personas con ese problema.

El soporte emocional en este momento no es algo que se puede descartar, o menos importante, como algunos pueden pensar, pues cuando hablamos de infertilidad estamos refiriéndonos a la visión de uno mismo que construimos durante toda una vida y que de pronto simplemente cae por tierra, acarreando un fuerte sentimiento de impotencia e inseguridad.

Asimismo la visión del otro, de aquel a quien amas, también se modifica, porque muchas veces el problema era desconocido hasta entonces.

Es importante que la pareja se halle muy consciente y decidida acerca de la importancia y la delicadeza de ese proceso, para que pueda superar unida las dificultades.

La ciencia conoce muy poco todavía, pero ya lo bastante para traer esa alegría, ese milagro de la vida hasta aquellos que ya se encontraban sin esperanza.

Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com 
Por: Sirley R. S. Bittu


Direitos Autorais deste texto – Dra. Sirley Santos Bittu.
O texto está registrado de acordo com a lei de Direitos autorais.

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