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¿Psicoterapia yo?? ¡No estoy loco!

Imagina una sala oscura que no conoces, en la que vas a entrar por primera vez; el papel del psicoterapeuta es encender la luz, con la claridad podrás ver lo que hay en la sala y decidir qué hacer con eso, dónde quieres sentarte, si quieres cambiar algo de lugar, si vas a cambiar el mobiliario o el color de las paredes, etc.… Algunas personas consideran erróneamente que el psicoterapeuta está allí para decir lo que debes hacer con tu vida y por eso no acuden a él.

La palabra PSICOTERAPIA viene de therapia – que significa tratar, cuidar y psic.(o) que se refiere a la mente, por tanto, psicoterapia es un proceso de búsqueda de conocimiento y desarrollo personal, y principalmente de ayuda. PSICOTERAPIA no es magia, el psicólogo no dispone de una varita mágica que te vaya a aliviar de todos tus males o resolver todas tus dificultades. La psicología es una ciencia y una profesión que tiene como objeto de estudio el comportamiento humano. Lo que básicamente orienta al psicólogo no es su forma personal de comprender el mundo, el psicólogo no es un profesor de vida, es un profesional entrenado y habilitado para conducirte en ese difícil proceso de AUTOCONOCIMIENTO.

El papel del psicoterapeuta es iluminar el camino para permitir que hagas elecciones, es difícil elegir a oscuras. No es un doctrinador, alguien que va a imponerte sus valores morales, creencias y verdades propias. Tampoco es un juez que va a decidir entre acertado / equivocado o a dar su parecer sobre lo que piensa acerca de este o de aquel comportamiento. Es alguien que hará una propuesta de relación de respeto, aceptándote tal como eres al completo, con tus particularidades, incondicionalmente. Recuerda: aceptar no significa concordar.

A pesar de la similitud humana las personas son diferentes, justamente por eso cada proceso de psicoterapia es único, cada persona es especialmente diferente en sus necesidades, en su ritmo, y en sus potenciales emocionales, físicos e intelectuales.

Psicoterapia es un proceso de “doble dirección”, en el cual es necesario alguien que quiera ayudar (psicoterapeuta) y alguien que quiera ser ayudado, pero principalmente, que esté dispuesto a ayudarse. Nadie ayuda a alguien que no quiera ser ayudado, ya lo decía mi abuelo.

¿Quiénes son los Psicoterapeutas? Son los profesionales del campo de la salud (Médicos-Psiquiatras y Psicólogos) que se especializan en el tratamiento clínico. Es importante que elijas a alguien con quien tengas un mínimo de empatía, que sea de tu confianza, o indicado por alguien en quien confíes, además, claro está, de que sea un profesional preparado para esa función.

¿Por qué las personas hacen psicoterapia? El ser humano es resultado de su historia, nacemos con potenciales de salud (características heredadas) y necesitamos de provisión externa para desarrollarnos. Somos influenciados y ejercemos influencia todo el tiempo. Hemos nacido totalmente espontáneos y creativos y somos moldeados para vivir socialmente, podados de forma más o menos severa, dependiendo de la visión de mundo y principalmente de la salud interna de nuestros educadores.

Recibimos modelos sociales todo el tiempo; los más fuertes generalmente son los que surgen de nuestras experiencias de vida y de vivenciar la sociedad, que tiene lugar a través de nuestros padres, o de los que hacen ese papel. ¿Te has parado a pensar que toda familia tiene un código particular? ¿Has presenciado un cambio de miradas entre dos hermanos, que solamente ellos entienden, sin tener que decirse una sola palabra? O reglas tales como: ¿Quién se sirve antes en la cena, los críos o los padres, los de casa o las visitas? ¿O aquella norma nunca dicha por nadie pero que todos en la casa saben? Pues sí, esto es familia, es código, son algunos de los parámetros que usamos para relacionarnos con el mundo, consciente e inconscientemente.

Algunas de las dificultades surgen cuando pensamos que todos son iguales, como si todos fuésemos de la misma familia, con las mismas reglas y jerarquías.

Recuerdo que cierta vez una clienta llegó muy nerviosa a la consulta, debido a una pequeña pelea con su novio, que había desencadenado cierta “crisis” en la relación. Explicó que había participado del famoso (y sagrado, para aquella familia) “almuerzo de domingo” en casa de él. Con la mesa puesta, la familia se levantó y comenzó a servirse naturalmente. Ella decía “…lo he considerado una tremenda falta de educación, ¡parecía que nadie se preocupaba conmigo! …¡ni se molestaron en dejar que yo me sirviese primero, a fin de cuentas yo era la visita! …y mira tú… mi novio, sin entender mi indignación, decía “…nuestro objetivo era que estuvieras a gusto… ¡es horrible cuando alguien te trata como a una visita!”

Este es apenas uno de los innumerables ejemplos que encontramos en nuestro día a día cuando esperamos que los demás tengan la misma actitud que hubiéramos tenido nosotros en esta o en aquella situación, y que extraigan las mismas conclusiones que extraeríamos nosotros de los comportamientos. En este caso, destacando apenas superficialmente la cuestión, ser especial para él era formar parte de la familia, y para ella ser especial era ser considerada visita. Claro está que existían otras cuestiones en juego, como su autoestima baja, y su tendencia a dar importancia a lo que no la tenía, en este ejemplo ella no se había dado cuenta de que había sido invitada al “sagrado almuerzo familiar”.

El proceso de psicoterapia hace también este trabajo de “pesquisa” y revela esos códigos, nuestra forma de relacionarnos, nuestras expectativas y deseos, ayudando a traerlos a la consciencia, y una vez conscientes, podemos en fin decidir qué hacer con ellos, cuáles alterar y cuáles preservar.

Somos seres sociales, vivimos en relación todo el tiempo y necesitamos del otro para crecer y desarrollarnos físicamente (en los primeros años de vida) y psicológicamente (durante nuestra vida entera).

Somos el resultado de nuestras características hereditarias y de nuestro potencial de salud acrecido de las influencias que recibimos, resultantes de las creencias y de los valores morales de nuestros padres / educadores.

Nacemos totalmente espontáneos y creativos y tenemos el potencial para relacionarnos afectiva e íntimamente, pero dependemos del aprendizaje. Las vivencias que tenemos durante nuestro desarrollo emocional modelarán nuestra forma de percibir y de ver el mundo, y nos darán parámetros para relacionarnos con él. De estas experiencias nacen nuestra autoestima y nuestro sentimiento de seguridad personal. El ser humano es dinámico y siempre tiene la posibilidad de crecimiento y transformación, por tanto las dificultades emocionales que adquirimos como resultado de nuestra historia de vida pueden ser superadas.

Estamos continuamente aprendiendo con nuestras relaciones, todo el tiempo. La relación de psicoterapia se convierte en un nuevo modelo, una nueva propuesta, en que pasamos a comprender nuestra historia, a percibir y entender nuestra responsabilidad en aquello que nos ocurre donde contribuimos, aun sin darnos cuenta, a aumentar nuestras dificultades. 

Traducción de Teresa
Por: Sirley R. S. Bittú 


Direitos Autorais deste texto – Dra. Sirley Santos Bittu.
O texto está registrado de acordo com a lei de Direitos autorais.

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