Artigos

¿De qué se trata el Perdón?

Al hablar de perdón, es frecuente remitirnos casi de inmediato a una lectura religiosa, o sea, el perdón visto como unilateral, entendido como algo que donamos a alguien, un acto de desprendimiento, generosidad y bondad para con el otro; pero es más que esto...

Cuando estamos resentidos y heridos, los sentimientos más presentes son la tristeza la decepción y la rabia. En este momento es difícil pensar en perdón. En primer lugar está el momento de vivir el propio dolor, sentirlo, para después resolverlo. Muchos intentan saltarse esa fase inevitable y como consecuencia, tan sólo prorrogan su propio sufrimiento.

La rabia es el más primario de los sentimientos, pues está generada por la frustración y por el sentimiento de impotencia. De ella nace el deseo de venganza como una tentativa de disminuir el propio dolor; pero la venganza es un sentimiento traicionero, pues se alía con su adversario en el momento en que tu vida pasa a ser tan sólo un instrumento que tiene por objetivo alcanzar o perjudicar a aquel que te ha herido. Fácilmente la venganza se convierte en tu amo y tú en su esclavo. Se trata de un círculo vicioso y aparentemente sin final.

Tampoco podemos olvidar que algunas personas son mucho más susceptibles a resentimientos y melindres que otras, poseen umbrales diferentes, que varían según su personalidad, capacidad de percepción, capacidad para tolerar frustraciones, comprensión de mundo, sensibilidad, o sea, según su salud emocional. Una misma vivencia puede sentirse, percibirse y comprenderse de forma diferente incluso entre hermanos, que supuestamente han sido criados bajo las mismas variables, para cuanto más entre personas que poseen cribos diferentes.

Desde el nacimiento, somos seres carentes de relaciones, el ser humano necesita relacionarse para desarrollarse emocionalmente. La familia es la cuna del desarrollo emocional, suelo decir que es nuestro útero social, pues a través de ella recibimos esa carga de creencias, comprensiones y lecturas sobre el mundo. Nuestras relaciones pasan por el cribo de esas creencias, por la forma de comprender el mundo que nos rodea y de percibirnos en cuanto personas, nuestros derechos y responsabilidades.

Estamos siempre construyendo y reconstruyendo nuestras ideas, en un ciclo dinámico, que puede ser saludable o no. Está claro que esas creencias traen consigo todos los prejuicios y dificultades de relación de nuestros ancestros, al fin y al cabo, nadie puede dar aquello que no tiene.

Cabe a nosotros en nuestra jornada acceder a nuestras fuentes de salud que son nuestra creatividad y espontaneidad. Ellas nos ayudarán a intentar lo nuevo, a perdonar, a reconstruir, a mirar de otra forma la misma cuestión, y a fortalecernos, impulsándonos a nuevos movimientos y experiencias.

Relacionarse es fácil cuando encontramos personas que piensan y perciben el mundo como nosotros, o sea, se sirven del mismo enfoque para evaluar los acontecimientos; la gran cuestión es cuando nos deparamos con personas que poseen otros parámetros y valores, en este caso, para que la relación sea posible, es necesaria una carga extra de respeto al otro, a sus ideas y a su punto de vista y obviamente de respeto personal.

En un proceso psicoterapéutico nuestra lectura se realiza a partir de un entendimiento relacional; como sabemos, toda acción genera una reacción. Cuando tomamos conciencia de nuestra parcela de responsabilidad en aquello que nos acomete, tenemos la posibilidad de tornarnos señores de nuestras vidas, más auténticos y ya no más esclavos, ciegos y perdidos frente a los acontecimientos. No nos tornamos víctimas ni tampoco villanos, tan sólo humanos conscientes de los reflejos de nuestras actitudes. La rabia no es negada o sublimada, sino canalizada hacia movimientos positivos que pueden aportar crecimiento y desarrollo personal, se la transforma en energía positiva proveedora de cambio y de transformación.

ENTONCES ¿QUÉ ES PERDONAR? Perdonar es realmente un acto de amor, pero no solamente de amor al otro, sino también, de amor a uno mismo. Es asumir la responsabilidad sobre los propios actos y deseos, es percibirse en la dimensión de lo humano y como tal comprender su significación. Perdonar es madurar emocionalmente, es aprender que somos falibles e imperfectos, tal como el otro con quien nos relacionamos, y esa es la genialidad del ser humano. No existen los acertados ni los equivocados, existe la mirada a partir de un punto de vista y cada cual tiene el suyo, por lo tanto no existe La Verdad, sino verdades a partir de realidades diferentes. El parámetro es el respeto, el sentimiento de ciudadanía, la ética y el amor.

 

Por: Sirley R. S. Bittu

Traducción : Teresa


Direitos Autorais deste texto – Dra. Sirley Santos Bittu.
O texto está registrado de acordo com a lei de Direitos autorais.

Unlimited Colors
Menu Background:
Main Link Color:
Footer Background:
Reset colors